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lunes, 19 de septiembre de 2016

No refrendar el engaño

Estamos a dos semanas de tener que votar un plebiscito que no va a solucionar nada pero si nos deja en una polarización sin antecedentes. Polarización que será difícil de acabar después de la elección independientemente que gane el Sí o gane el No.

Todos sabemos que el umbral del 13% es vergonzoso y que esta votación no iba a tener el 50% de los votos requeridos originalmente. La votación claramente no será grande y yo sigo considerando que abstenerse es una posición política viable dado que un mandato como este requiere un apoyo grande del pueblo para ser refrendado internamente.

¿Pero por qué abstenerse, y no votar No, si se está en contra de lo pactado? En mi caso personal no solo estoy en desacuerdo con lo pactado, si no que considero que todo el proceso para llegar a donde estamos ha sido tramposo y ha habido muchas mentiras. Se ha maltratado a la opinión pública de manera que, para mi, votar No implicaría no estar conforme con el acuerdo pero si con el procedimiento, y la verdad en el procedimiento tampoco estoy de acuerdo.

Las razones por las cuales me abstendré de votar son:

1.     El hecho que el gobierno utilice toda la su maquinaria a favor del Sí me indigna, mis impuestos deberían servir para otras cosas más necesarias, y que se haya presionado a gobernantes locales a cambio de dadivas da tristeza.
2.     La pedagogía que debe hacer el gobierno por el plebiscito está amañada y se convirtió simplemente en publicidad por el Sí.
3.     La pregunta escogida por el gobierno es tramposa e induce al votante.
4.     Los topes de gastos no existen, de manera que se podrán gastar millones de pesos para inducir votantes.
5.     Desde que se iniciaron los diálogos, el gobierno ha torcido la ley por todos lados para lograr su cometido.
6.     No le creo nada a las Farc, pero le creo menos al presidente.

Al final si la votación total es mayor al umbral tramposo del 13% pero no es lo suficientemente representativa para el país, será un plebiscito inane, que no tendrá la favorabilidad popular y su refrendación será a medias.

Quiero decirle a mis hijos que no apoyo la trampa, la mentira ni la corrupción, y que la manera de manifestarme es la abstención. El hecho de participar en la votación implica que se está de acuerdo en el procedimiento, con los engaños y en la manera que se llevó a cabo este circo durante más de cuatro años.


Obviamente mi abstención es activa, no es simplemente no votar, es lograr que la mayor cantidad de personas se abstengan y no participen del engaño y la trampa.

domingo, 14 de agosto de 2016

El daño está hecho

Estamos ad portas de salir a votar por el plebiscito. Las cuentas están bastante cerradas y parejas entre el Sí y el No, lo que es un poco extraño teniendo en cuenta que todavía los colombianos no hemos visto los acuerdos firmados, y los temas más relevantes siguen en vilo.

Nunca antes ningún gobierno había logrado una polarización tan grande y peligrosa para el país. Muchas de las cosas que unían amistades están desquebrajadas al punto que en reuniones de amigos se ha prohibido hablar de paz y de política para que no se terminen.

Convertir un anhelo de todos en una política de gobierno y manejarla a su antojo sin el consenso del país fue un error, sobre todo cuando esta implica perdón y olvido para los más grandes malhechores de todos los tiempos.

Malhechores que, aunque el gobierno les ha tendido la mano, siguen a través de las redes sociales demostrando que no están agradecidos ni arrepentidos, agrediendo a la sociedad, añorando a asesinos, que siguen pensando igual, y que quieren llegar al poder para vengarse y cambiar todos los cimientos de la sociedad.

En cualquier país del mundo un plebiscito como este obtendría una votación por el Si mayor al 80%. Que en Colombia haya tanta reacción sólo se explica que no se ha hecho bien ni de frente al país.

Siempre tuve la ilusión que la Corte Constitucional echaría para atrás el plebiscito, y que termináramos en una asamblea constituyente con todas las partes del país involucradas. De esta manera hubiéramos logrado el consenso que el país necesita.

Me preocupa mucho que gane el Sí porque el presidente lo tomará como un triunfo, y no tengo claro que leyes terminará haciendo con la ley habilitante que le dió el Congreso a cambio de mermelada.

Que gane el No tampoco me deja del todo tranquilo, primero porque no se sabe que camino cogerá el gobierno, y segundo porque la oposición tampoco tiene un camino de ruta claro sobre que hacer.


Si el presidente quiere verdaderamente hacer el bien por Colombia, debe a toda costa acabar la polarización en la que estamos; busque consensos, apague los defensores de oficio que agreden, dele a la oposición valor y voz, pero por sobre todo, acuérdese que el orgullo y el ego son malos consejeros.