viernes, 17 de febrero de 2017

Suficiente sacrificio

Ya está claro que el gobierno Santos logró lo que había prometido en su campaña presidencial del 2014,  firmar un acuerdo con las Farc, que además le salió con la ñapa del premio nobel, y que hizo hasta lo imposible para lograrlo, pero los grandes sacrificados de este acuerdo fuimos los colombianos, porque para lograrlo se hicieron muchas cosas y se rompieron muchas reglas que nos pueden salir costosas en el futuro, es por eso que considero que ya hicimos el suficiente sacrificio.

Al gobierno le queda año y medio donde puede recomponer y devolverle la majestad al Estado, volver a dejar las piezas del rompecabezas donde las encontró y de esa manera retornar por la senda de la constitución y la civilidad.

Lo primero y mas importante que debería hacer el gobierno es devolverle la poder y la autonomía al Congreso y a las altas Cortes, estas deben volver a ser independientes, tener criterios propios, y defender los pesos y contrapesos necesarios para que funcione la democracia.

La disminución del tamaño del Estado y apretarse en gasto también debe ser otro de sus propósitos, ya pasó la reforma tributaria, pero lo que viene dentro del contexto global es desafiante,  la globalización, las nuevas economías, la caída del precio de los recursos naturales hace indispensable ser mas eficientes, no podemos seguir gastando recursos infinitamente en subsidios y en fortalecer una clase dirigente corrupta y que su única función es reelegirse, para esto se deben parar los cupos indicativos y demostrarle a los colombianos que existe una lucha contra la corrupción.

Ya firmado el acuerdo y con los miembros de las Farc entrando en las zonas de concentración es fundamental que la operación y funcionamiento de lo que se firmó no opere con la misma alcahuetería y falta de seriedad como lo ha venido haciendo, queremos volver a ver al Estado fuerte, mostrando que es el que manda, y no simplemente siendo la sirvienta de los terroristas.

Como ven, los desafíos del final del gobierno son inmensos, tal vez mas grandes que lo que ya se hizo, ya la fiesta se terminó, y les toca enguayabados dejar el sitio de reunión como se los entregaron, con Cortes independientes, sin presos políticos, sin presión a los medios de comunicación, con partidos políticos defendiendo principios e ideología y no puestos, y sin gasto desmesurado de recursos para comprar aliados y editoriales.


Creo que el partido de debe ganar la presidencia en el 2018 es el de la anti política y la lucha contra la corrupción, para eso debemos revisar muy bien las hojas de vida de los aspirantes, lo que han hecho hasta ahora, con quién han trabajado y quién los apoya, otra sorpresa o gol no lo aguantamos.

El año del destape

Lo pasado es pasado. El año 2016 fue el año en que se firmó el acuerdo con las Farc, el año en que se polarizó el país, el año en que se quebraron los pesos y contrapesos de nuestra democracia y el año en que se gobernó más para afuera, para los organismos internacionales y las ONGs que para los colombianos.

Pero no creamos que todo esto ya pasó y que el país en el 2017 se alineará con la implementación de los acuerdos y el mal llamado postconflicto.

Cuando el gobierno decidió cerrar a toda costa un acuerdo que los colombianos rechazamos a través de las urnas, solamente teníamos conocimiento de lo que estaba plasmado en el papel. Sin embargo, son los otros pactos y temas que saldrán en el postconflicto los que seguramente serán más comentados y bombardeados en las redes sociales. Esto seguramente golpeará muy duro al gobierno en su ya caída popularidad.

Con seis días corridos del año ya tenemos temas largos para hablar. Empezando por las zonas de concentración, donde claramente el gobierno por hacer las cosas a la carrera no las tiene terminadas, todavía no han llegado los narcoterroristas y ya la veeduría de la ONU se hizo agua. Sabíamos desde hace rato sobre la camaradería que existía entre estos y las Farc desde La Habana, lo que hace insostenible la imparcialidad.

El gobierno, ante eso, no se ha manifestado. Como diría un profesor que tuve en la universidad: “el gobierno calla para no decir mas mentiras”.

Vendrán más temas que han sido vedados y acuerdos secretos que no están en los acuerdos públicos que pocos colombianos leímos. Todos estos temas empezarán a salir todos los días; cuando algo empieza mal y se cierra mal, pues sale mal.

Quiero ver qué pasará cuando empiecen a salir los contratos de presidencia hechos a dedo sobre el postconflicto: las obras en las zonas de concentración, la comida en estos sitios donde ya nos dieron un adelanto indignante, los baños móviles, el transporte de los visitantes, de las familias, de los veedores. En fin, como siempre lo hemos dicho, este ha sido el gobierno de los contratistas y lo seguirá siendo.

Una cosa son los guerrilleros rasos que llegarán a esas zonas, pero otra es el tema de los cabecillas. A mi modo de ver, ellos deben estar allá también o dónde en el acuerdo se habla que pueden vivir en el barrio Pasadena. Esto les aseguro dará mucho de que hablar. ¿Será que la guerrillerada se va a aguantar que sus lideres vivan a cuerpo de rey en Bogotá mientras ellos siguen en el monte?, difícil.

Otros temas que darán para mucho son la entrega de los menores, que claramente tienen en sus filas y que han escondido, y la entrega de las armas que han venido dilatando y que les duele entregar.


Como vemos tenemos un año electoral con un gobierno en el despeñadero y con muchos interrogantes. Esperemos que por el bien del país se resuelvan como debe ser, a favor de los colombianos y del país.

Breves de la Reforma Tributaria

1.     Lo primero y fundamental es tener claro que esta reforma puede ser cualquier cosa menos estructural, se sigue engordando el estatuto tributario y haciéndolo mas complejo, una reforma estructural debe simplificar.
2.     Así la reforma sea perversa, era necesaria, perder la calificación de riesgo de inversión sería fatal para la economía, la tasa de financiación al gobierno se subiría por lo menos 200 puntos básicos, la salida de capitales de la deuda pública sería inmanejable, en fin esta reforma es un remedio muy malo para una enfermedad que tenemos que es como un cáncer, la corrupción.
3.     Los congresistas terminaron apoyando la reforma por lo siguiente:
a.     Susto al gobierno, todos sabemos como funciona esto, el que no este de acuerdo es enemigo y se le persigue.
b.     La trampa era que sin reforma no hay recursos para los cupos indicativos ni para mermelada, entonces tenían que apoyarla o se quedaban sin recursos para sus campañas de reelección.
c.      La compra de la bancada del Partido Conservador que votó en bloque con el gobierno dejando atrás sus principios e ideología.

4.     Hasta que no haya un gobierno con conciencia de ahorro seguiremos teniendo reformas bianuales y seguiremos destruyendo la industria y a la clase media, en nuestras manos está que esto no vuelva a suceder, votemos bien.

La mediación

El Papa Francisco no ha tenido fortuna haciendo mediaciones. En Venezuela solamente logró darle tiempo al gobierno de Maduro para quedarse más tiempo en el poder y aplazar el referendo revocatorio. Lo que está pasando en ese país es alarmante. El hambre, los asesinatos, la perdida de libertades solo se solucionan sacándolo del poder; ojalá no termine esto en un derramamiento de sangre.

La otra mediación que trató de hacer fue reunir al presidente Santos y al ex presidente Uribe. En un viaje maratónico Uribe llegó al Vaticano pero como era de esperarse no fue fructífero, y es que el gobierno ya hizo el conejo y no quiere conversar. Es más, tengo entendido que no querían que esta reunión se llevara a cabo, le escondieron la invitación.

Para que las mediaciones funcionen se necesita voluntad de las partes, si una de estas no la tiene no sirven para nada. Quedó demostrado que el gobierno Santos hace lo que se le da la gana, así sea en detrimento de la constitución y las leyes.

Quedan pocas semanas para que se acabe este año 2016 y pasará a la historia de Colombia como el año en que el gobierno perdió el plebiscito y no acató el mandato del pueblo. Eso sí, lo hizo cohonestando con el congreso y con la Corte Constitucional que pasó de un día a otro de ser el guardián de la Constitución a su sepulturero.

El fast track, que no es más que una ley habilitante como la que tuvo Chávez en su momento, es un peligro porque le entrega facultades al presidente y lo convierte en un dictador donde el congreso no puede modificar ni una coma.

El año 2017 será un año muy difícil, es un año electoral. Eso quiere decir poco trabajo legislativo, renuncias de miembros del gobierno que aspiran salir elegidos y un gobierno mermado en popularidad y sin chequera. La reforma tributaria será aprobada pero no alcanzará ni para tapar los huecos del despilfarro y la corrupción.

Por último, hagamos votos para que, aunque sea, las Farc devuelvan a los niños que tienen en sus filas después de todas las concesiones que les han dado, entreguen las rutas del narcotráfico y respondan por los más de 500 secuestrados de los que no se tienen noticia.

Les deseo a todos mis lectores una feliz navidad y un próspero 2017.


Maldita corrupción

Maldita corrupción

Por: José Miguel Santamaría Uribe

Definitivamente vivimos en el país del Sagrado Corazón. Pasan demasiadas cosas todo el tiempo de manera que lo verdaderamente importante pasa agachado. Existen temas demasiado importantes o de relevancia que no se tratan y que siguen perjudicando el ya futuro incierto del país.

Los medios de comunicación, aunque cada vez tienen menos poder en el manejo de la opinión, siguen teniendo el manejo de las noticias -cuáles convertir en importantes y cuáles botar al cesto de la basura-.

Claramente, el principal problema del país es su clase dirigente pues ellos son los artífices de todos los males que nos aquejan. La corrupción, entendida como el mal manejo de los recursos públicos, está a la orden del día, pero se ha vuelto tan común y tantos comen de ahí que ya no nos escandaliza.

Esa corrupción que desangra el Estado va desde la mala utilización de un carro oficial hasta el sobrecosto de Reficar que, de lejos, es el top uno de mal gasto de los recursos públicos.

Estos son algunos hechos de corrupción que nos deberían indignar y debería sacar nuestro patriotismo a flote:

1.     Contratos de asesoría con familiares de empleados públicos.
2.     Sobrecostos en la alimentación de los niños en los jardines infantiles.
3.     Contratación a dedo, a través de cupos indicativos, de empresarios afines al congresista amigo.
4.     Contratación de personas no idóneas a los cargos.
5.     Gastos innecesarios producto del ego del empleado de turno.
6.     Compra de votos en corporaciones públicas por cuenta del Estado a cambio de puestos.
7.     Obras inconclusas y faraónicas producto de una mala administración de las regalías.
8.     Manejo parcializado de la propaganda oficial que sirve para comprar conciencias de periodistas.
9.     Utilización de recursos públicos para usufructo político y personal de jefe de turno.

El Estado se ha acostumbrado a contratar y esto hace que cada día se cultive a las personas de esta manera. Solamente pensemos en los contratos que se deben haber acordado durante el proceso de paz, y ahora por el mal llamado postconflicto.


1.     Todos los contratos de asesoría con ONG durante estos seis años.